conciertos

Concierto de dos horas

Abrió la tarde la batucada de Maracatú 4.1, calentando las piernas pero también el alma a ritmo de samba. Todavía de día fluyó por el puerto el indie de Bel Bee Bee, envolviendo a la gente en su atmósfera. Creado en casa y difundido a través de internet, la música de Bel Bee Bee se ha abierto un hueco dentro del indie en Canarias y también fuera. Atentos a Belén Álvarez y sus creaciones, tiene toda la pinta de darnos muchas sorpresas en el futuro.

Llegaron uno de los grandes de la noche, The Wedding Present, grupo fundado a mediados de los ochenta con altibajos a lo largo de dos décadas de carrera. Ahí estaba David Gedge, sobre el escenario de Mar Abierto para guitarrear su pop-indie al más puro estilo inglés, pero con su toque personal, haciendo saltar a la primera fila y a medida que iba anocheciendo animando al resto del público en un espectáculo de casi dos horas. Una banda que está de nuevo en escena, esperemos que para quedarse.

Y el plato fuerte para muchos, Macaco presentando su último trabajo ‘El murmullo del fuego’. Impresionante la puesta en escena que hizo saltar a todos los congregados en Garachico, con “la mano levantada” y sin querer decirle adiós sino que siguiera tocando más y más. Cabe destacar la batería de Didak Fernández, las guitarras eléctrica y acústica de Tomas Tirtha,impresionante el niño sobre las tablas, así como Miki Ramírez con su guitarra española dando rumba sin parar. Macaco no defraudó. Ofreció un repertorio de grandes éxitos a un público entregado, y no dudó en pedir una sanidad pública y en erizar los pelos de la peña recitando a Saramago, y por si fuera poco se atrevió con una versión del ‘Monkey man’, al más puro estilo ska rudeboy que puso a prueba el estado del firme del muelle a base de brincos del público.

No, no se había acabado, faltaba la banda tinerfeña que me habían recomendado. Hablo de Big Band Boom Fire, compuesta por 13 músicos, dándolo todo sobre el escenario a ritmo de samba, sin parar, con alegría, color y fluido musical que no dejó a nadie quieto. Ni los seguritas pudieron evitar moverse ante los ritmos directos a las caderas que lanzaba la banda que cerró el Festival Mar Abierto y que nos dejó a todos con ganas de más…, pero otro día, porque fueron unas 6 horas a tope de buena música.

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